domingo, 27 de septiembre de 2009

PROVOCANDO EL DIÁLOGO ENTRE AMIGOS Y ENEMIGOS DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA DE VENEZUELA. (Introducción)



Mi papá me dice que no pierda tiempo tratando de dialogar con las personas que adversan el proceso revolucionario que vivimos en Venezuela. Me lo dice mientras gesticula intensamente expresando una gran frustración mezclada con rabia. Su cara, normalmente dulcificada por los signos de la vejez, se transforma en una máscara de odio y tristeza que se parece mucho a la soberbia cuando es desnudada por la psicología.


A mi no me gusta su reacción porque, precisamente, me recuerda la misma respuesta que he obtenido de la mayoría de las personas contrarias al gobierno, cuando he intentado establecer con ellas una conversación sobre temas relacionados con la política y con la realidad social en la que estamos inmersos. Ellas, las personas “opositoras”, prácticamente se desfiguran insultando a Chávez y a los chavistas, no me dejan responder razonadamente a sus comentarios, y cierran el vacío de sus frases diciendo que no perderán el tiempo hablando conmigo de “eso”. …Siempre me quedo pensando qué será “eso” si en realidad sólo incurrieron en ataques y agravios personalizados.


En otras oportunidades he sido yo la que claudica ante la posibilidad de un diálogo. Esto sucede cuando me doy cuenta que el interlocutor o interlocutora en realidad no quiere escucharme o no puede hacerlo por padecer una fuerte emoción negativa que nubla su razonamiento. Yo hago el esfuerzo de escuchar profunda y calmadamente, pero cuando es mi turno para hablar, la otra parte no me oye, no trata de entenderme, sigue escuchando en realidad su propia y única verdad, interrumpiéndome atropelladamente o elaborando mentalmente las frases que, según su creencia, podrían destruir mis convicciones y situar las suyas en el trono de los “vencedores”. …Así, yo no quiero hablar. No soy tan resistente o tan tonta. Y además casi nunca tengo el don de encontrar las palabras adecuadas cuando me siento agredida o víctima de una injusta e impuesta competencia.


He sido tan vulnerada en mi derecho a la libre expresión que, consecuentemente, existen personas -casi siempre vinculadas consanguínea o afectivamente- con las que ciertamente no deseo ni siquiera intentar el cruce de palabras sobre temas sociopolíticos. En esos casos específicos sigo de forma inevitable la tajante recomendación de mi padre: No pierdo tiempo tratando de dialogar.


Sin embargo, y aunque todo indique que cuando se trata de “Socialismo” o de “Chávez” las emociones a favor o en contra suelen ser demasiado apasionadas y sensibles, creo firmemente en la necesidad de promover la cultura del diálogo y el respeto a la diversidad. Pienso que lograr un intercambio de ideas sobre la realidad nacional y sobre los fundamentos teóricos del sistema que se está construyendo, sería fructífero para todos. Hablar de la interpretación que cada quién hace sobre lo que acontece, podría ser un ejercicio de humanidad en el que las partes involucradas reflexionaríamos y aprenderíamos mutuamente. En este intento, cabe acotar, no se puede prescindir del estudio de la realidad histórica mundial, así como tampoco del conocimiento y análisis de los verdaderos supuestos teóricos y de las verdaderas prácticas, que conforman los modelos socioeconómicos y políticos que existen o han existido. Dicho de otra manera, no hace falta ser experto en el tema para opinar sobre Socialismo, pero sin duda hace falta tener los referentes claros y, por supuesto, el interés de incidir positivamente sobre la realidad concreta que se esta construyendo novedosamente en esta República Bolivariana.


Por casi nunca haber podido conversar directa, tranquila y fluidamente con un opositor u opositora, he tenido la idea de que sus argumentos son por lo general falaces, endebles y basados en el desinterés o desconocimiento de los complejos factores que intervienen en nuestra realidad. En otros casos, los peores, he considerado que sus herméticas visiones son egoístas y pertinaces. Supongo pues que los argumentos que ellos y ellas imaginan que yo tengo son juzgados de la misma manera, y en el mejor de los casos, como soñadores, utópicos e ingenuos. Pero afortunadamente puedo afirmar también que, sobre todo mediante el papel, he mantenido intercambios de ideas que han generado la maravillosa experiencia de la comunicación. Tengo la suerte de mantener una refrescante –aunque discontinua- correspondencia con personas de muy variados perfiles que, sin ser amigos o amigas de este gobierno, han antepuesto el cariño o el respeto hacia mí, al antagonismo que promulgan hacia el proceso venezolano. Esto ha permitido que sus creencias u opiniones lleguen hasta mi entendimiento sin los manchones del resentimiento, y así mismo mis opiniones y creencias han llegado ante sus ojos y en muchas ocasiones ante su manifiesta comprensión.


Este milagro de la comunicación es lo que pretendo alentar al plasmar -en el próximo artículo o post- las críticas más frecuentes que han hecho mis interlocutores opositores, al Socialismo o a Chávez; así como las respuestas que yo he intentado ofrecer al respecto. Me inspira imaginar que al menos algún lector de esas líneas reflexionará al respecto y seguirá el ejercicio de complementar una u otra posición, generando otra conversación sobre el mismo tema en cualquier espacio.


Somos muchos los que anhelamos que nuestra patria se construya cada vez más con la participación de todos. Sería óptimo que pasado el período más difícil de la transición, se pueda llegar a un estado en el que la realidad no este fatalmente escindida entre amigos y enemigos de la revolución. Porque si bien la conciliación no es posible cuando al menos una de las partes está movida por el puro interés de conservar u obtener privilegios, y tampoco es posible cuando los antagonismos pertenecen al terreno de las convicciones ideológicas, creo que sí es factibles armonizar las ideas cuando los interlocutores o interlocutoras descubren que, a pesar de las distintas perspectivas que mantienen, pueden unificarlas mediante el deseo compartido de participar en el embellecimiento integral de la vida.


Si entrenamos las virtudes que se necesitan para el diálogo conseguiremos: por un lado, que las personas que apoyamos el proceso no caigamos en el conformismo y la autocomplacencia de creer que todo va marchando bien; que los funcionarios públicos no se crean impunes cuando cometen faltas o dejan de rendir cuentas de las gestiones que realizan; que los cuestionamientos pertinentes de los opositores se transformen en el antídoto de las conductas inadecuadas que indiscutiblemente existen dentro del gobierno; y que todos los buenos esfuerzos revolucionarios perfeccionen sus resultados. Así mismo, el diálogo permitirá que los opositores comunes (quiero decir, los ciudadanos que no son parte de la estructura de poder derechista y critican sin estar impulsados por mezquinos intereses individualistas), descubran el por qué no deben creer ciegamente la imagen distorsionada que sobre Venezuela presenta el aparato mediático manejado por los centros de poder dominante; reflexionen la diferencia que existe entre opugnar una ideología y hacer una crítica al proceder de una persona o grupo; y sobre todo, el diálogo permitirá que todos vivenciemos que no hay mejor forma de señalar o aceptar errores que hacerlo desde un profundo sentimiento de amor y esperanza que suele traducirse en ganas de aportar y participar constructivamente en las soluciones.


María Helena Heredia Flores

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domingo, 6 de septiembre de 2009

Sus pupilas

Nada escapa al campo gravitatorio de esos agujeros negros

que desde el centro de las galaxias que hay en sus ojos

todo lo absorben y todo lo transforman.

Yo misma he quedado atrapada al caer en el horizonte de sus sucesos.


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La imagen fue tomada de internet, tal como aparece en http://eurocosmos.net/astro/index.php?option=com_alphacontent&Itemid=33&sort=5&limit=15&limitstart=15

El texto es de María Helena Heredia Flores.


lunes, 31 de agosto de 2009

En el nombre del Mar



Parada frente al mar

mi existencia se reduce a este instante.

Todo se comprime

en el nombre del mar.



Caben adentro todas las vidas que amé

…las ciudades que conocí.


Se disuelven los sonidos y las formas.


Caben en el mar todas las historias

…las fragmentadas vivencias ya ausentes.


Se hunden los recuerdos

los deseos,

los espesos proyectos,

las revoluciones.


Desaparecen despacio todos los nombres propios

…los nombres propios de aquellas tardes replegadas.


Sobre las olas sólo permanece tu nombre

…tu nombre mío…


En la orilla, sobre los ciclos de espuma,

sólo permanezco yo

en trance hacia la última página del océano.

En medio de un paisaje vagamente cilíndrico,

rodeada de horizonte y llamada desde el centro por peces desconocidos,

los colores se apagan en un azul salitroso y mentolado.


Desaparece tu nombre en divina proporción de remolino.

Desaparezco también como difuminada en la brisa

bajo el sol atardecido en la gravedad de sus fuerzas,

en las olas que modulan la honda voz del mar.



La inmensidad se me expande por dentro

hasta el horizonte deshabitado de mi alma.

Ya no necesito amor.

No siento amor.

Todo está dado y recibido en el mar.

La inmensidad se me expande por dentro

como el universo submarino que fue amarte sin coordenadas.


Ya nada existe.

No existes.

La humanidad no existe.

El mar es la muerte, la vida, la paz absoluta que tanto he buscado:

El mar es el giro de los dioses que aprendieron a no ser


Me abandono. Me entrego.

Soy mujer sumergida

Soy hombre profundo

Ahora soy pulpo

Soy pez

Soy espermatozoide sin padre ni madre

Soy Giros

Algas

Burbujas

…Soy danza por fin…

Ondulo

Me revuelco, Me deslizo

Me desintegro.

No soy.




…De pronto…Alguien me nombra desde afuera.


María Helena Heredia Flores

30/8/2009

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Fotos 1 y 2 tomadas por Antonio Russoniello

Foto 3 tomada por Malena

martes, 11 de agosto de 2009

Adivinanza en trova.


Es aquel que cuando sufres

parece extenderse más

Es aquel que cuando ríes

temes que se va a acabar



Es constante y arrogante

hacer cambiar es su oficio

Tratamos de controlarlo

pero escapar es su vicio


A veces es un error

otras veces una ayuda

A veces parece un ciclo

a veces una locura


Cuando creemos que sobra

pocos sabemos que hacer

y cuando nos hace falta

somos sin el agua un pez


Para quitarle el dominio

le contamos las pisadas

pero si tratas de huirle

se te mete en la mirada



La luz y la oscuridad

tratan de hacerlo uniforme

así los días y las noches

son simplemente sus bordes


Ni un estante legendario

con sus doce gaveteros

consigue ser el armario

de su ambiguo derrotero



A veces riega el amor

a veces lo contamina

él nunca tiene la culpa

él solamente camina


Va marchitando las rosas

cuando se les mete dentro

pero también es el agua

de semillas y cementos



La música lo aprovecha

los niños no lo comprenden

los ancianos lo conocen

y los adultos le temen


Cuando te ofrezca no abuses

cuando te robe no grites

sé responsable con él

si no le das no le quites


Siempre que tengas la vida

tu le puedes dar la mano

y hacer un trato con él

para que no te haga daño



Siempre que tengas la vida

puedes volver a empezar:

la vida está hecha de _ _ _ _ _ _

y el _ _ _ _ _ _ vida te da.


Texto y Fotos de María Helena Heredia

(Escrito para musicalizar, en 1995)


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domingo, 9 de agosto de 2009

¿PELEAS EN FACEBOOK? ¿POR TEMAS SOCIOPOLÍTICOS?



¿Peleas en las en las redes públicas de Internet? …Lo único positivo de eso es que, en este caso que voy a presentar a partir del tercer párrafo, queda evidenciada una vez más la total libertad de expresión que existe en Venezuela. Aquí todo el mundo habla; todo el mundo se expresa mediante cualquier espacio, llámese televisión, radio, prensa, calle, Internet, otros. Todos podemos opinar y participar activamente en los asuntos de interés común, bien sea porque estemos a favor o en contra de los lineamientos gubernamentales. Lo más importante para lograr acuerdos dentro del Estado actual en nuestro país (y esto es extensivo a cualquier situación de la vida) es actuar sin la influencia del ciego rencor destructivo, sin insultos, sin intereses mezquinos, sin trampas, con esfuerzo, y superando frustraciones malsanas. (…Lamentablemente la oposición política al Socialismo está llena de todas las interferencias para una sana comunicación. Generalmente actua de forma ilegal, ilegítima, y carece de intensiones nobles y claras).

…Sin embargo, aunque como dije anteriormente, algunas discusiones en facebook pudieran llegar a tener algún mínimo valor divulgativo o promotor de reflexión, me perturba darme cuenta que en esta ocasión, los diálogos que se han desarrollado principalmente entre Indira y Andrés (a propósito de las fotos que publiqué en facebook sobre la marcha a favor de la democracia en Honduras), tienen poco contenido y están llenos de palabras ofensivas. No obstante, me llama mucho la atención que aunque las palabras se usan con la evidente intensión de agredir, no necesariamente contienen un sentido peyorativo. Veamos:

Indira -a quien recordaba con sincero aprecio de la época escolar a pesar de que no hayamos sido amigas cercanas- dice que en Venezuela somos IGNORANTES y MARGINALES. Yo pienso que, efectivamente, la mayoría de los venezolanos (sobre todos los que azarosamente no nacieron dentro de una familia adinerada) estuvieron durante los gobiernos anteriores “al margen” de las decisiones económicas y socio políticas que se instauraban en el país. Así mismo, muchos fuimos por largo tiempo “ignorantes” de las verdaderas razones de la desigualdad. En tal sentido creo que, justamente, parte de la belleza de intentar crear y consolidar un nuevo Socialismo, pasa por la tarea de superar la ignorancia y las situaciones de marginalidad o exclusión. En realidad, (y bajo el entendido de que no utilizo esas dos palabras para descalificar destructivamente) creo que la reacción visceral de Indira al ver las fotos, surge precisamente por estar “ignorante” y “marginada” de la realidad venezolana y hondureña. …Cualquiera reacciona así cuando ignora la realidad de un pueblo en su totalidad. Cualquiera reacciona así si escucha solamente una versión de los acontecimientos, la versión parcial o sesgada de los medios de comunicación manejados por los intereses de la derecha norteamericana. Cualquiera reacciona así si vive en una burbuja de bienestar, “al margen” de las necesidades y realidades de los pueblos.

Andrés, a quien quiero como a un hermano y por ello me permito decirle todo lo bueno y lo malo que me inspiran sus comentarios, adorna su defensa atacando con las palabras VIEJA y FEA. La vejez es sabiduría, no creo que deba representar un insulto. Y además infiero que, lamentablemente para Indira, ella no está llena de sabiduría. Creo que, ni tiene el desarrollo espiritual suficiente para generar un diálogo constructivo sobre un tema controversial, ni tiene aún los años que le permitirían deslastrase de lo superfluo. Por otro lado, Andrés: la fealdad es totalmente subjetiva. Además, nuestra concepción de lo que es bello o feo está intervenida en mayor o menor grado por los “ideales” que nos presenta el orden establecido, la publicidad y los medios de comunicación masivos. Yo creo que la verdadera belleza sólo se percibe al amar. (…Y bueno… entiendo que es difícil amar a Indira cuando ni siquiera saluda a su ex compañera de colegio antes de “lanzar” su opinión altanera en una página llamada facebook que -aunque muy criticable como instrumento de chismorreo, superficialidad y robo de información- permite al menos contactar amigablemente a personas que conocimos en otras épocas de la vida, e intercambiar saludos o ideas.)

Por último, según Indira los chavistas somos ANIMALES. Lo primero que tengo que decir al respecto es que los animales son maravillosos. Razonablemente podría llegarse a la conclusión de que en muchos aspectos son superiores a la raza humana. Sin embargo, no caeré en esa discusión porque requeriría muchas líneas de análisis para mostrar mi punto de vista. Lo que en este momento quiero resaltar es que si acaso Indira quiso decir que los Chavistas no razonamos, acierta en algo: en que no razonamos "como ella". Lo hacemos desde una lógica distinta y por eso ella no nos comprende. ...Más aún: no hace falta ser chavista para razonar desde una lógica distinta, desde la solidaridad. No hace falta ser propiamente chavista para interesarse por conocer todas las aristas de un problema social y reaccionar de una manera alternativa al orden establecido. (Y para ejemplo está el propio Andrés que no identifica sus ideales bajo el nombre de un lider, de un partido, o de un movimiento particular. El no puede llamarse “chavista” ni es un activista político y sin embargo es crítico, asume posturas y finalmente apuesta por el bienestar común.)

…Aún puedo ir más allá afirmando que existen personas que se autodenominan chavistas y en realidad no comulgan con los valores promovidos desde el Estado. No poseen una lógica socialista basada en la solidaridad. Actúan bajo los mismos móviles egoístas que impulsaron a la vieja forma de hacer política y vida. Esto es una verdad triste y terrible. La diferencia está, en la forma cómo atacamos esa realidad. ¿Como Indira, que USA simples palabras para descalificar y diferenciarse de lo “supuestamente” negativo? ¿o como los que participamos en Venezuela y otras partes del mundo con acciones, con críticas, con trabajo, con luchas, con debate, con optimismo, con prácticas constructivas inmersas en nuestra dinámica cotidiana?

Propongo que, si de criticar se trata, antes que nada nos ganemos el respeto con el propio ejemplo.



lunes, 27 de julio de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

Sin Plectro

Paralelos caminos hacia la nada
son las líneas que escribo.

Se ha derramado la tinta que guardaba para la poesía
y los niños en mi alma se quedaron sin pintar sus casas.


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miércoles, 3 de junio de 2009

AUTORETRATO


Dicen que mis incisivos dientes centrales son las puertas enormes de una Catedral. Pero en mi boca no hay religión, no hay un dios único, ni santas estatuas milagrosas. …En mi boca hay un ángel, ateo y aterido, que te aguarda en silencio.

No tengo lengua detrás de los dientes. No tengo lengua para acusar a alguien, ni para defenderme en los juzgados. No tengo lengua para hablar frente a los perpetuos aduladores, frente a los falsos genios, ni frente a los soberbios camuflados. Tampoco tengo lengua para gritar como mis enemigos. Tengo varias lenguas -innumerables- para besarte hasta en los sueños, durante muchas vidas. Y tengo lengua para usarla, a veces con la tinta como saliva, en la adunada lucha por el respeto a la diversidad. Si me fallara la tinta tengo la misma sangre que se acelera en mi cuerpo cuando te miro. Esta sangre semidulce, sin nacionalidad, que busca patria en la libertad del mundo, contigo.

Mis ojos son tristes, hundidos aún en la ilusión de mi infancia. Rodeados de ojeras. Ahogados en una exhausta acuarela que el asma pintó en mi. Miran todo siempre por primera vez. No tienen memoria. Pero regresan siempre, debes saberlo, al mismo enamorado hombre. Mis ojos son tristes porque temen siempre que dejarán de verte. Cuando supones que estoy cansada, es porque sobre mis párpados saltan y de mis pestañas cuelgan, diminutos duendes que custodian la tibieza de mi hogar.

Desde mi frente, sobre el tobogán de mi nariz, se lanzan los niños que no he de tener. Se lanzan los hijos que crecen y llegan a mi alma transformados en tiernos animales, en proyectos inefables, en nobles amigos, y en la herencia floral que dejará mi lenguaje. En mi frente, brújula para buscar rincones y mural de mis olvidos e indecisiones, ya se adivinan tres preteridas líneas que marcarán mi paso por la vida. Me pregunto si una de esas líneas eres tú que te atreves a posarte suavemente en mi rostro hasta la muerte, hundiéndote cada vez más para llegar a mi corazón.

Mi cabello carece de moral. En sus ondas complicadas todas las vivencias se adhieren. Cada hebra quisiera ser la soga que te atrapa sin dolor para siempre y te hace sublimar la necesidad de otras mujeres. Pero en realidad mi cabello es tan ligero, como frágil mi alma en estas circunstancias. Y eres tan libre en la multitud como yo en la soledad.

Casi siempre detrás del cabello esperan mis oídos tus palabras. Pero tu voz (irreverente, traviesa, desordenada, ligeramente ronca, ligeramente dulce) viene poco hacia mí. Mis orejas, como remolinos de viento que nacen en el clima de mi rostro, quisieran alcanzar todas tus ideas para mezclarlas con la mías. Pero tus ideas vuelan rápido y sin mapa hacia otros sitios más concurridos y menos peligrosos.

Me quedo sola entonces pintando autorretratos desvelados. Mirando la inmateria que soy y la materia que sigo siendo.

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Globos y Cocodrilos.

Me buscan las palabras y les digo que no estoy. Me tocan la puerta. Se cuelan por todas las rendijas. Algunas, las que rebotan, me pegan en la cara cuando me distraigo. Las que flotan, como la palabra Globo, van cargadas de gente que las piensa. Van gritando lo que son y lo que no son. ¡Como me siguen las palabras!, ¡me acosan!, no me dejan trabajar en paz.

Ayer, cual ventosa, se pegó a mi piel la palabra Volver. Como es un verbo no dejaba de moverse y hacerme cosquillas. Volver es como un temblor en mi alma. Volver es como acostarse sobre los rieles y sentir la cercanía del tren.

Miles de palabras hierven debajo de mi cama y debo tener cuidado para no pisarlas al levantarme. Las pobres son huérfanas de papel y tienen mis nudos en sus gargantas.

Las más cortas son las peores y entre ellas destaca la palabra Usted. Usted que tiene más significados que cualquier palabra. Usted que se posa sobre cualquier persona. Usted que me persigue desde que apareció. Usted que cuando Volver piensa, todo estalla.

Las palabras como Cocodrilos me están invadiendo. Se están comiendo todo. ¡He perdido tanto peso por culpa de las palabras! Cuando las niego se enfurecen; cuando las uso se quejan del contexto; cuando las evado me atormentan; cuando las escribo, se duermen en las gavetas que parecen urnas.

...Y entre todas las palabras, la peor es la palabra Usted. Usted que tiene alas y se ha quedado junto a mi.


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jueves, 29 de noviembre de 2007

¡Sí a la Reforma Constitucional!

Sí porque:


  • La he leído directamente y no a través de propagandas y opiniones ajenas.
  • Comparto su esencia.
  • Las críticas que tengo son insustanciales frente al irrefutable hecho subjetivo de que creo en quien a propuesto dicha reforma, y tengo fe en que no desvirtuará su sentido socialista y democrático.
  • Estoy dispuesta a asumir el costo de cambiar el Sistema en el que nací y crecí. Y mucho más cuando ese cambio se plantea de forma pacífica y progresiva.
  • No me identifico con los poderosos que temen perder sus privilegios. Creo que los privilegios deben ser posibles para todos.
  • Soy testigo vivencial del cambio positivo que esta dando esta patria y creo que la Reforma es un paso más...
  • Aunque reconozco, e incluso he visto y padecido las consecuencias de varios errores que aún plagan la siembra de este nuevo modelo social, económico, ético y político, estoy animada a seguir luchando por perfeccionar el proceso que nos acerca a los más hermosos ideales.
Y por último:

  • estoy llena de esperanza; no estoy llena de miedo.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

viernes, 10 de agosto de 2007

Subí a una cumbre, y me quedé pensando.


Subí a una cumbre. En ella, sentados, debatían los intelectuales. En otro tiempo, la mayoría de los intelectuales de las cumbres eran para mi seres de papel distanciados de la realidad; seres que analizaban todo sin involucrarse del todo. En estos tiempos, en esta cumbre, los intelectuales no eran puraménte teóricos ni retóricos: ellos hablaban de lo que apasionadamente estaban viviendo, sintiendo y construyendo junto a pueblos también llenos de sabiduría. En esta cumbre la mayoría de los intelectuales no se proclamaban maestros ni pretendían imponer sus teorías. Se diría más bien que traducían, en propuestas concretas, los latidos de sus corazones rojos y palpitantes.

Juan Carlos Monedero (España), Daniel Hernández (Venezuela), Gustavo Javier Ayala (Ecuador) y Blanca Eekout (Venezuela) son apenas cuatro de los cerebros cuyas circunvalaciones me encantó recorrer, los días 1, 2 y 3 de Agosto del presente año, en el Caracas Hilton, durante la VI Cumbre Social por la Unión Latinoamericana y Caribeña.

No me he quedado en paz después de subir a la cumbre. He afianzado mi preocupación personal por transformar en hechos las palabras que me emocionan. Me he preguntado mil veces si mi quehacer cotidiano incide directamente en la construcción del nuevo Socialismo. ¿Mi pensamiento, mi discurso y mis acciones son suficientemente coherentes entre sí?

Sin duda ser coherente es una tarea difícil. Sobre todo porque requiere un constante autoanálisis. Requiere la capacidad de discernir cuales conceptos, valores y prácticas, de los que hemos heredado, son herramientas a favor de reproducir una realidad en la que no somos dueños de nuestra conciencia. Requiere humildad para reconocer los desaciertos, y requiere disposición para comprometernos dialécticamente con nuestros ideales, sin quedar atrapados en los obstáculos de un mundo que, aun en gran parte, se resiste a cambiar.

¿Tengo yo una actitud vital verdaderamente socialista?, ¿Hasta que punto soy ecológica?, ¿he dejado de reproducir el consumismo, el machismo y el velado racismo de la sociedad en la que nací?, ¿como combato la violencia?, ¿respeto verdaderamente la diversidad?, ¿soy democrática?, ¿Sirve mi esfuerzo laboral, realmente, para colaborar en la construcción de una patria mejor?; ¿soy solidaria, respetuosa y amorosa con las vidas que trato y conozco?. ...Son preguntas que me hago ante situaciones cotidianas, para dirigir mi energía.

Hay un “comportamiento socialista” que fluye naturalmente a través de mi. Un comportamiento cónsono con valores que aprecio desde muy pequeña. Un comportamiento que hoy llamo “socialista” porque he conceptualizado así mis ideales de siempre, para unirme a la fuerza de un pueblo, de un Estado, que esta luchando por construir una sociedad más justa. ...Pero también hay un “comportamiento socialista” que requiere un esfuerzo personal de cambio. Un comportamiento que implica dejar de lado viejas prácticas que, de no enfrentarlas, me mantendrían en muchos aspectos aferrada a la comodidad y a la tradición.

Algunos de los cambios favorables que he experimentado gracias a este proceso de autocrítica, que he comenzado conscientemente desde que la situación política de Venezuela empezó a dar un giro hacia la izquierda, tienen que ver con el modo de relacionarme con los otros. He pasado de querer permanecer aislada en una tranquila montaña, a querer permanecer en una comunidad que trabaja por el bien común. Y si bien nunca dejaré de querer visitar periódicamente mis montañas recónditas y mis playas desiertas, ahora prefiero vivir en un lugar lleno de gente que vence la desesperanza. ¿No es acaso esa desesperanza la misma que yo sentía, la misma que me llevaba a querer escapar lejos de la ciudad y sus problemas?.

En este proceso de cambio también he aprendido a ejercer la sociología de una forma más creativa y participativa. En este proceso he afinado mi capacidad de escuchar y he aprendido a respetar mejor los pensamientos que difieren de los mios. He cambiado hábitos, aparentemente inofensivos, que había incorporado ciegamente en mi modo de vida y que estaban socavando las bases de una conciencia propia, ecológica y humanitaria; tiendo a evitar por ejemplo, aunque tal vez sin la justa rigurosidad, los productos de grandes marcas transnacionales y trato de no replicar costumbres o tradiciones vacias de un sentido descubierto.

Sin embargo, a diario descubro fallas en mi proceder y a diario me encuentro con dilemas filosóficos y prácticos que no logro resolver. Hay temores, por ejemplo, que me impiden adquirir compromisos más definidos en espacios políticos. Hay ambiciones egoístas, como viajar, que condicionan mis deseos de “acumulación de capital”. Hay artículos de consumo, como ciertas obras de arte e incluso prendas de vestir, por las que cambiaría gustosa varios días de alimentación balanceada. Hay esporádicos estados emocionales que no logro controlar del todo y que me impiden establecer puentes de comunicación. Hay excusas, con las que aun me disculpo a mi misma, para no ejercer acciones tan domésticas como apagar siempre las luces que no necesito y utilizar más racionalmente recursos como el papel y el agua.

...Subí a una cumbre y me quedé pensando...

...Tanto los logros alcanzados como los retos que aun me mueven, son producto de una reflexión previa... Por eso rescato la importancia de las cumbres, los foros, los encuentros y las tertulias. Rescato la necesidad de espacios para el debate ideológico y la construcción colectiva.

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viernes, 11 de mayo de 2007

Mañana


Mañana comienzo un viaje, comienzo amando
A mi regreso llenaré mi casa de imaginaciones y recuerdos que crecen
Voy con el hombre de mi vida como siempre quiero
Voy con el Dios bueno de mi infancia que se deja ver en lo desconocido

Llevo a mi familia, a mis amigos, a mis amados
llevo mis paisajes, mis culturas, mi patria
...los llevo en lo vivido y en el porvenir.

martes, 17 de abril de 2007

La naturaleza de mis deseos.


Tus dedos de artesano se mueven por mi cuerpo
como si fueran peces dentro del mar abierto
y me gusta besarte y sentir que me besas
nuestras lenguas son olas que viajan y regresan.



Siento que soy la fruta que se pierde en tu boca
o las hojas de un árbol que caen y t
e tocan.
Atrapada en tus brazos que son enredaderas
soy el arbusto dócil de húmeda m
adera.



Al igual que el arroyo se convierte en cascada
mi alma caudalosa se siente desbordada
y así cuando yo tengo la humedad de las nube
s
tu sientes en el cuerpo una lluvia q
ue sube.



Como un rayo de luz descubre lo escondido
te metes en mi cuerpo e invades mis sentidos.
Penetras como gotas de lluvia en fresca tierra
como olas y espuma hundiéndose en la arena.



Siento entonces que soy la neblina y te tengo
¿o eres tu la neblina y yo en ti me su
merjo?.
Lo cierto es que al mezclar tu cuerpo con el mío
dos almas abrazadas se lanzan al vacío.



Ilustraciones:

Pintura N° 1= Playa, Rafael Araujo (Venezuela)
Pintura N°2= Paisaje, Mauricio Rizo (Nicaragua)
Pintura N°3= Nombre de la obra y Autor desconocidos
Pintura N°4= Amanecer en el Pozo Ramiro, Armando Reverón (Venezuela)
Pintura N°5= Follaje y Neblina, Hector Campos (Costa Rica)


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domingo, 1 de abril de 2007

Una rosa en doce, doce rosas en una.


Mirada desde el jardín, bajo los claros rayos de un sol en el oeste, la rosa era de un rojo muy intenso. Desde la ventana de vidrios azules a través de la cual miraba aquella niña, la misma rosa era morada. Para los ojos daltónicos de su padre era del color del tallo que la sostenía. Para la vecina que había quedado ciega era blanca como la luz tocada suavemente. Mirada en la noche aquella rosa era negra como la noche misma. En mi recuerdo era azul como el agua de un mar ondulado que palpita desde su centro. Mirada por el perro la flor era de un color que aun no tiene nombre. Nombrada solamente era rosada. Mirada en su vegetal vejez era todavía como una copa de vino tinto. Para el orfebre enamorado de quien la había sembrado, la rosa era plateada. Para el pintor que la evocaba ¡era de tantos colores! ¡de tantos amarillos!. Para el loco de la cuadra la rosa era un nido de mariposas púrpuras dormidas y abrazadas.




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martes, 13 de marzo de 2007

A favor de los buenos monstruos.


En un nivel primario de conciencia suele asociarse la imagen del monstruo a la de un ser maligno. Aunque la representación gráfica de un monstruo no nos aporte elementos objetivos para inferir su forma de sentir y subsistir, el simple hecho de percibir una figura viva desconocida y diferente a nosotros, nos predispone y nos hace manifestar repugnancia; por lo general, reaccionamos inmediatamente imaginado que sus rasgos físicos corresponden a la maldad. Si el monstruo, por ejemplo, nos parece una culebra venenosa, lo interpretamos exactamente como tal y lo juzgamos según nuestros miedos sin darle la oportunidad virtual de expresar su particularidad. Si el monstruo tiene un tipo de ojos que antes no hemos asociado con la bondad, entonces esos ojos serán juzgados como malignos. Aunque la figura en cuestión no parezca demostrar una conducta objetivamente ofensiva, la hemos asociado culturalmente a la inferioridad y tendemos a pensar que siempre habrá razones para temerle, negándole así la posibilidad imaginaria de desmentir ese juicio. Tal vez esto ocurra, porque al natural miedo a lo desconocido hay que sumarle que la industria del espectáculo nos ha "vendido" la idea de que los monstruos son malvados. Casi siempre nos los pintan como criaturas nocivas que ponen en peligro a la humanidad.


Pero en realidad un monstruo no es necesariamente malo o inferior, es apenas un ser diferente. Los monstruos sólo tienen como condición inequívoca que son otra forma de vida. Utilizan para comunicarse códigos particulares.


Algunos “monstruos” reales (los que no son producto de la imaginación creativa de un dibujante o artista, sino que son por ejemplo especies submarinas o insectívoras) demuestran, a la luz de las investigaciones, que sus “rarezas” no están necesariamente unidas a conductas agresivas. Muchas especies que consideramos monstruos peligrosos por su apariencia desconocida, son en realidad extremadamente pacíficas. Simplemente pertenecen a un hábitat ajeno al nuestro y lo que nosotros interpretamos como armas ofensivas son sólo particularidades de su especie y en algunos casos parte de un fenotipo que incorpora estrategias defensivas.


...Hasta los monstruos del mundo de la fantasía merecen una concesión. La imaginación nos debe permitir acercarnos a lo desconocido y respetar la diversidad. ¿Por qué huir a priori de los monstruos? ¿por qué suponer que nos quieren destruir o dañar? ¿por qué atacarlos o intentar someterlos? ...Si desconocemos la singularidad de esos seres diferentes y sus códigos de comunicación ¿por que no darnos la oportunidad de descubrirlos y tal vez maravillarnos? Compartir las diferencias puede ser muy gratificante y enriquecedor.




One Last Time de Steven Stahlberg


Abrirnos a las diferencias es un acto de liberación.


En primer lugar nos liberamos de un estado básico de conciencia en el que reaccionamos sin razonar; nos liberamos de las barreras, muchas veces artificiosas, que se crean a partir de la desconfianza natural hacia lo desconocido; nos liberamos del encerramiento en el que nos colocan nuestros prejuicios. En segundo lugar, cuando nos abrimos a las diferencias, nos liberamos de las trampas que usa el aparato ideológico de la estructura dominante, para mantenernos cautivos de la racionalidad mediante la cual todo aquello que potencialmente se diferencie de su “ideal establecido”, debe ser reprimido, rechazado, temido, menospreciado o satanizado.


Si reflexionamos con cuidado, nos daremos cuenta que esa es la fórmula bajo la cual una época ha estado signada por las injusticias: Cualquier diferencia al orden establecido ha sido condenada a ser interpretada como un monstruo de connotaciones malignas, inferiores o peligrosas.


El machismo: no es más que la evidencia de que un poder establecido originalmente por hombres ha considerado a las mujeres monstruos inferiores y débiles por el solo hecho de ser diferentes a ellos.

El racismo: es la evidencia de que un poder establecido por una raza determinada, ha considerado a otra raza un monstruo indigno por el hecho de ser diferente.

La discriminación a homosexuales, lesbianas, y demás personas que optan por una decisión particular con respecto al sexo o al género: es la evidencia de que un poder establecido por una cultura cerrada y patriarcal, ha considerado la diversidad un monstruo antinatural, por el hecho de representar un pensamiento y un sentir diferente.

La discriminación a las personas con discapacidad, a las personas de edad muy avanzada o las personas de poca edad: es la evidencia de que un poder establecido por adultos en condiciones óptimas y edad “productiva” ha considerado al resto de las personas, monstruos inútiles o molestos por el hecho de tener necesidades diferentes.

La discriminación a los pobres: es la evidencia de que un poder establecido por ricos ha considerado a los demás, monstruos despreciables por el hecho de estar en condiciones diferentes.

Las guerras: no son más que la evidencia de que un poder, establecido sobre la base de interese económicos o religiosos, ha considerado a otro poder un monstruo peligroso, por el hecho de ser diferente y representar una competencia.

La destrucción del planeta: evidencia que un grupo de seres humanos se cree superior y considera al resto de la naturaleza un monstruo subyugable...

El salvaje capitalismo: no es más que la evidencia de que un poder, establecido por fuertes y dominadores, ha considerado a los débiles, monstruos dependientes y domesticables por el hecho de estar en condiciones diferentes y desventajosas.


...Pero la realidad que a fuerza de resistencias y luchas queda demostrada, es que las mujeres, las personas de cualquier raza, etnia o región ancestralmente oprimida, las personas que practican cualquier variante de la sexo-género diversidad, las personas adultas mayores, los niños, las niñas, los adolescentes, los pobres, los y las que respetamos a los animales y al resto de la naturaleza; los y las socialistas que creemos que es posible construir un mundo libre sustentado en el amor y la solidaridad, y en general los y las que no comulgamos con las doctrinas impuestas y para vencerlas proponemos formas novedosas de pensamiento: no somos monstruos inferiores o malignos como muchas veces se nos ha querido etiquetar desde los mecanismos ideológicos del poder tradicional. Somos apenas seres diferentes. Somos otra forma de vida. Somos monstruos bellos y buenos. Utilizamos para comunicarnos códigos particulares...


..Si eres de los que aún desconoce nuestra singularidad y nuestros códigos ¿por que no te das la oportunidad de conocernos y maravillarte? Compartir las diferencias puede ser muy gratificante y enriquecedor para todos.

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